Cómo salir de fiesta (sin perder la voz en el intento)

Fiesta

Que levante la mano quién nunca se haya quedado afónico después de una noche de fiesta…  

¿alguien?

Y es que, quién más quién menos, a todos nos ha pasado alguna vez… o varias. Ya sea en una reunión familiar, una quedada con amigos, en un concierto o en la misma discoteca.

Pero, ¿a qué se debe?

Como te habrás imaginado, si perdemos la voz es que algo no hemos hecho bien, porque amigos… la voz no se gasta.  Si se nos deteriora la voz o la perdemos indudablemente la habremos forzado demasiado.

Vamos a ver, entonces, por qué lo hacemos y cómo podemos evitarlo.

¿Por qué forzamos la voz?

Estamos de celebración. Nos lo estamos pasando bien y nos dejamos llevar por el entusiasmo del momento. La música está fuerte, todo el mundo habla intensamente y nosotros también queremos participar… pero no se nos escucha.

Así que, instintivamente optamos por hablar más fuerte; lo que el 99% de las personas interpretan como gritar. Y es normal, nadie nos ha enseñado otra cosa.

Gritar VS Proyectar

Las dos acciones buscan ganar potencia pero gritar no es lo mismo que proyectar la voz. Veamos sus diferencias:

  • Gritar: Impulsar la voz desde el cuello, apretándolo y tensionándolo = forzamos la voz.
  • Proyectar la voz: Impulsar la voz desde el diafragma, aprovechando las cavidades de resonancia naturales en nuestro cuerpo para amplificarla = hablamos fuerte sin hacernos daño. 

Vamos, entonces, a dejar de gritar para empezar a proyectar.

Entonces, para conservar la voz:
  • Evita la respiración de pecho y respira desde el diafragma.
  • No aprietes el cuello para gritar, usa las resonancias de tu cuerpo para amplificar tu voz.
  • Habla haciendo pausas para respirar, si agotas todo el aire sin parar forzarás tu cuello.
  • Si el ambiente es muy ruidoso, acércate más a las demás personas y usa el lenguaje no verbal (gestos y expresiones faciales), para reforzar tu comunicación.
  • Mantén hidratada tu garganta (evita alcohol de graduación fuerte) y aléjate del tabaco (es un gran irritante de la mucosa laríngea).

Sé que parecen muchas cosas, pero verás que con la práctica te resultará cada vez más fácil usarlas en tu día a día. Es importante entender que ya tenemos unos hábitos aprendidos (postura, respiración, modo de hablar), y que se requiere cierto tiempo para desaprenderlos y aprender los nuevos que te propongo.

Te animo a contarnos tu experiencia en los comentarios más abajo y a compartir  también este post en tus redes sociales si crees que es de utilidad 😉

¡Mucha voz!

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Acerca de Jordi

Soy Jordi, logopeda especialista en voz. En los últimos 10 años he ayudado a todo tipo de personas a superar sus lesiones vocales mejorando la calidad de su voz hablada. ¡Espero poder hacerlo contigo también!

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